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CONOCE TORREMOCHUELA EL PUEBLO MÁS PEQUEÑO DE GUADALAJARA: 6 HABITANTES INFINITOS ENCANTOS


06/05/2024

Lo primero que llama la atención si echamos un vistazo a la población de la provincia de Guadalajara en el INE es la gran cantidad de municipios que no llegan a la decena de habitantes. Algo que viene a demostrar que los pueblos que forman parte de la España rural se vacían y corren serios peligros ante una desaparición que, si no se toman cartas en el asunto, podría ser inminente. 

 

De los 289 municipios que cuentan con ayuntamiento propio en la provincia de Guadalajara encontramos muchos de ellos con un número de habitantes que parece simbólico: Alcolea de las Peñas tiene solo 12 personas censadas, Alique suma dos más y llega a los 14, mientras que Angón se estanca en 7, Baños de Tajo en 15, Bañuelos en 13 o Castilnuevo en 8.

 

Ahora bien, el pueblo que encabeza la lista y se convierte en el más pequeño de Guadalajara es… redoble de tambores: Torremochuela, con 6 habitantes inscritos en el último censo correspondiente al 2023.

 

A 150 kilómetros de Guadalajara, 110 de Teruel o 172 de Madrid descubrimos Torremochuela, pueblo perteneciente a la comarca del Señorío de Molina que fue estado independiente hasta 1293, cuando Blanca Alfonso de Molina (hermana de la María de Molina, reina consorte de Castilla) dejó señalado en su testamento que el fuero pasara a manos de su cuñado el rey Sancho IV de Castilla.

 

Entonces Molina fue repoblada a través de torres fortificadas en cuyos alrededores se crearon diversos asentamientos; de ahí que por la zona existan los pueblos de Torremocha, Torremochuela, Torrubia o Torrecuadrada.

 

Los alrededores de Torremochuela constituyen una zona de gran valor natural, sobre todo lo que es el paraje de las lomas, la matilla, las matas altas y los negrillos; en definitiva, todo lo que encontramos dentro de un gran sabinar de gran valor ecológico y muy bien conservado que forma parte del Parque Natural del Alto Tajo.

 

Ha llegado el momento de poner un pie en Torremochuela. Lo primero que llama la atención es que las calles no tienen nombres. Solo encontramos una placa en un muro trasero de la iglesia en la que se puede leer: Plaza de la Reina María Cristina.

 

Pese a tener tan solo 6 habitantes, muchos edificios están rehabilitados; destacan, por ejemplo, la casa del cura (hoy desocupada), el antiguo horno o el ayuntamiento, que respeta el estilo de las construcciones del pueblo y alberga consistorio, centro médico y biblioteca en el mismo edificio.

 

También descubrimos las antiguas escuelas, hoy convertidas en centro social y bar que esperan al periodo estival para ponerse de nuevo en funcionamiento. Y es que, como tantos otros pueblos de la España vaciada, Torremochuela es un municipio fantasma que, con el verano, vuelve a cobrar vida gracias a aquellos que un día emigraron en busca de un futuro mejor, pero que siempre que pueden, vuelven para volver a reconectar con sus raíces.

 

Los 6 vecinos que quedan en Torremochuela quizá desconozcan que durante los siglos XVI y XVII la comarca despuntaba gracias a la producción de lana y carne. Y ya en el siglo XX, a finales de la década de los 50, más de 200 vecinos vivían en el que hoy es el pueblo con menos habitantes de Guadalajara.

 

La iglesia, que se alza en una pequeña loma por encima de la plaza. Y descubrimos a su patrona, la virgen de la Esperanza, que a pesar de celebrar su día grande el 24 de septiembre, ve como se adelantan los festejos hasta el primer fin de semana de agosto, cuando el pueblo se llena y vuelve a recobrar la alegría y esplendor de hace unas cuantas décadas.   

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