BRIHUEGA Y GREENPEACE: DEL SECRETO DE LOS NITRATOS A LA TRANSPARENCIA EN EL AGUA

Plataforma Brihuega 20/03/2026

 

Brihuega vuelve a aparecer en el mapa de la contaminación por nitratos, esta vez en el listado de 24 pueblos de Guadalajara señalados por sus niveles en el agua de consumo, según informa Greenpeace, y recoge toda prensa provincial, a partir de datos oficiales del Estado.

 

Lejos de ser un problema nuevo, la localidad arrastra casi dos décadas de advertencias sobre la calidad de sus manantiales y de su red de abastecimiento, según informa Greenpeace y recogen distintos informes y noticias basadas en datos oficiales.

 

Ya en 2003 la Junta de Comunidades declaró la comarca de Brihuega Zona Vulnerable a la contaminación por nitratos, ante el aumento ligado a la agricultura intensiva y al uso de fertilizantes, según informa Greenpeace y la información recopilada sobre estas zonas por las administraciones.

 

En 2016, el agua procedente del manantial de Fuencaliente —del que llegaba en torno al 90% del suministro municipal— se movía entre 48 y 55 mg/l de nitratos, rozando el límite legal de 50 mg/l para agua potable, según informa Greenpeace a partir de los valores que manejan las autoridades sanitarias y ambientales.

 

Aquella situación obligó al Ayuntamiento a intensificar los análisis y a informar a la población de que los grupos más vulnerables debían extremar precauciones, también se instalaron en el depósito más grande de agua potable unos filtros para paliar en gran medida el problema de los nitratos, según recogen las crónicas de la época.

 

En 2019, la propia Administración regional reconocía que el agua potable de Brihuega estaba contaminada por nitratos y que era necesario enganchar el municipio a la Mancomunidad de la Muela, mientras se suministraba agua embotellada a las pedanías y se instalaba una planta de nanofiltración, según las gestiones oficiales hechas públicas entonces.

 

En su último análisis para Guadalajara, Brihuega figura entre las ocho localidades donde en algún momento se habría superado el máximo legal de 50 mg/l, a partir de los datos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo y del Ministerio de Transición Ecológica.

 

La tabla difundida por la organización ecologista, sitúa a Brihuega con valores que van de 25 a 68 mg/l y una media superior a 40 mg/l, siempre según informa Greenpeace, lo que la mantiene muy por encima de lo que la comunidad científica propone como nuevo umbral seguro. 

 

En paralelo a esas medidas estructurales, en Brihuega hay una decisión sencilla que mejoraría la salud democrática y la confianza vecinal: que el Ayuntamiento publique cada mes, de forma sistemática, todos los datos oficiales de nitratos del agua del grifo y de sus manantiales.

 

Que esas analíticas estén accesibles en la web municipal, en el tablón y en bandos informativos permitiría a cualquier vecino comprobar la evolución real del problema, cuando reclama mayor control público y participación ciudadana frente a esta “contaminación invisible”.

 

En un municipio que ya sabe lo que es vivir al límite de los nitratos, abrir las cifras al escrutinio público sería tan importante como bajar, de una vez, los niveles que señalan las analíticas y así reforzar la vigilancia y la transparencia.

 

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