LOS BELENES, UNA TRADICIÓN CENTENARIA CON RAÍCES EN BRIHUEGA

La tradición de los belenes es una de las manifestaciones más arraigadas de la cultura navideña española, con una historia que se remonta a varios siglos atrás. El origen de esta costumbre tiene múltiples facetas que se entrelazan a lo largo de la historia religiosa y cultural de Europa.

 

Se cuenta que el primer belén de la historia fue montado por San Francisco de Asís en el año 1223 en la cueva de Greccio, Italia. En esa ocasión, el santo decidió recrear la escena del nacimiento de Jesús de forma viviente, con un pesebre, un asno y un buey reales, además de una imagen de piedra del Niño Jesús. Esta representación tuvo tal impacto que rápidamente se difundió por toda Italia, inspirando a las familias a recrear escenas similares en sus hogares.

En España, la tradición de los belenes fue introducida principalmente por los frailes franciscanos y clarisas a partir del siglo XIV, particularmente en las dos Castillas. Probablemente, estos religiosos trajeron la costumbre desde Francia, donde ya estaba establecida. 

 

El primer belén documentado en España data del año 1475, cuando un vendedor francés de figuras de nacimiento ofrecía sus productos en el pórtico de la Iglesia de Santa Catalina en Barcelona. Sin embargo, fue en Andalucía y Castilla donde esta tradición arraigó con mayor fuerza.​

 

Durante el siglo XVI, la costumbre se fue consolidando, como evidencia un inventario de 1585 que menciona una colección de figuras de barro en poder de un canónigo, demostrando que ya se había implantado la práctica de colocar belenes en casas particulares. En el siglo XVII, estos belenes trascendieron definitivamente de las iglesias a los hogares, con figuras elaboradas en barro cocido policromado que las familias nobles exhibían con orgullo. 

 

La verdadera popularización llegó en el siglo XVIII, cuando el Rey Carlos III, que había sido rey de Nápoles, importó a España la tradición de los belenes napolitanos, acompañado por su esposa la Reina Amalia. El entusiasmo de la monarquía fue imitado por la nobleza y rápidamente arraigó entre el pueblo español, generando mercadillos navideños donde se vendían figuras de barro pintadas a mano.​

 

Brihuega tiene una significativa tradición belenística, montando belenes en las casas de sus vecinos, centros educativos, parroquia y un nacimiento puesto en la plaza de San Felipe.

 

Además, Brihuega participa activamente en iniciativas colaborativas de belenismo. Recientemente, varios centros educativos del municipio, como el CEIP Nuestra Señora de la Peña, participaron en el proyecto pionero "Un Belén, Nuestras Manos", una iniciativa que reunió a 30 centros educativos de 14 municipios de Guadalajara para elaborar un belén colaborativo de más de mil piezas. 

 

Dentro de esta creación colectiva, Brihuega fue especialmente representada con un campo de lavanda que emulaba los famosos campos de lavanda de la localidad, reflejando la identidad cultural del municipio.​

 

Esta tradición demuestra cómo los belenes continúan siendo una expresión viva de la fe y la cultura española, especialmente en localidades como Brihuega, donde se preserva esta costumbre medieval con la misma devoción que se hacía hace siglos.

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