EL PEQUEÑO ESCORIAL DE BRIHUEGA: CUANDO LA ARQUITECTURA SE CONVIERTE EN UN ACTO DE FE RENOVADA CADA AÑOy momentos en la vida que merecen ser recordados con una sonrisa cómplice, esos instantes en que la realidad nos devuelve al buen humor irónico de quien ha esperado demasiado.

 

En Brihuega, cuando suenan las campanas de Año Nuevo, muchos brihuegos despiertan con la secreta esperanza de que el edificio fantasma junto a la piscina haya decidido finalmente existir. Pero no. Allí sigue, inerte, como una promesa escrita en el viento que solo sopla en primavera y verano, justo cuando el Ayuntamiento recuerda que existe.

 

El Pabellón Polivalente es la obra maestra del optimismo municipal. Nació en diciembre de 2022 en una ceremonia casi teatral: firma de contrato en la capilla gótica del Castillo de la Piedra Bermeja, presupuesto de 444.645,74 euros —cifra que todos asumimos fue un número aproximado—, subvención de la Diputación de 200.000 euros, y palabras mágicas de los gestores municipales hablando de dinamización cultural y tejido asociativo. Bella música para los oídos.​

 

Años después, el pabellón sigue en la misma posición que en 2022. Es como si el tiempo se hubiera detenido en diciembre de 2023, mes en que la Concejalía de Obras recordó que existía un pequeño detalle: una "modificación de proyecto" necesaria. Después, silencio. Más silencio. Promesas de reanudar en primavera. Luego en verano. El ciclo se repite como una cosecha de lavanda que nunca florece.​

 

Lo más notable es la coherencia de la incertidumbre. El Ayuntamiento, fiel a su naturaleza, mantiene a los vecinos en ese estado óptimo de expectativa: no suficientemente informados para resignarse, no suficientemente desinformados para olvidar. Cada anuncio de reanudación es un pequeño regalo de falsas esperanzas. Cada Año Nuevo, los brihuegos abren la ventana y comprueban que el edificio sigue exactamente donde lo dejaron.​

 

Se podría pensar que es una metáfora arquitectónica de la paciencia española. O quizás una instalación de arte contemporáneo cuyo significado es "la espera perpetua". Lo cierto es que cualquier brihuego que observe ese terreno a inicios de enero de 2026 verá exactamente lo mismo que vio el 31 de diciembre de 2025: un monumento a las intenciones bien calculadas y las obras mal ejecutadas.​

 

El pabellón multiusos seguirá ahí, esperando. Como nosotros.

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