
TRADICIONES PLURALES: Y LA NAVIDAD EN BRIHUEGA
La Navidad en España ha evolucionado de una celebración esencialmente religiosa a un fenómeno cultural donde conviven diversas tradiciones y creencias.
Aunque el país es oficialmente aconfesional y solo un 18,2% se declara cristiano practicante, diciembre transforma las ciudades en escenarios donde cristianos, judíos, musulmanes, budistas y ateos encuentran su manera particular de vivir estas fechas.
Las tradiciones cristianas continúan siendo las más arraigadas en la sociedad española. La Nochebuena, la Misa del Gallo, los villancicos y los dulces navideños siguen marcando el ritmo emocional de estas semanas.
El Día de Reyes, con sus cabalgatas y reparto de regalos, mantiene su papel protagonista, sobre todo entre los niños. Brihuega conserva estas costumbres con especial dedicación: alumbrado en sus calles históricas, mercadillos y la esperada Cabalgata de Reyes refuerzan el sentido comunitario y festivo.
La comunidad judía española celebra en estas mismas fechas Janucá, la Fiesta de las Luces, con el encendido diario de la menorá y comidas tradicionales. Aunque es una celebración independiente de la Navidad cristiana, muchos judíos en España compaginan sus rituales con la atmósfera general de convivencia. Para ellos, el respeto mutuo entre comunidades es clave para mantener la identidad sin renunciar a participar en el entorno festivo.
Los musulmanes, por su parte, no consideran la Navidad una festividad religiosa propia, pero muchos la viven como un acontecimiento cultural. Quienes residen en España suelen compartir cenas, encuentros y momentos de amistad sin atribuirles un significado religioso, viendo estas fechas como un espacio de convivencia que trasciende las creencias.
Los budistas también encuentran una relación armoniosa con estas celebraciones. Desde su perspectiva, la Navidad no contradice sus principios; incluso consideran a Jesús como un ser iluminado y los valores navideños como compatibles con los del budismo.
En cambio, los ateos suelen cuestionar la dimensión religiosa y el uso de recursos públicos en estas festividades. Algunos proponen celebrar el solsticio de invierno como alternativa neutral. Sin embargo, muchas familias ateas participan igualmente en reuniones, cenas y entrega de regalos,
reinterpretando la Navidad como un momento social sin connotación espiritual.
En conjunto, las celebraciones navideñas en la España de 2025 muestran una sociedad plural donde la Navidad ha dejado de ser exclusivamente religiosa para convertirse en un espacio de encuentro.
Desde grandes ciudades hasta pueblos como Brihuega, personas de distintas culturas y creencias comparten estas fechas desde el respeto, la educación y la convivencia. La diversidad no resta identidad: la enriquece y convierte la Navidad en un mosaico de tradiciones que, lejos de dividir, une a quienes la celebran de maneras distintas.