
Plataforma Brihuega 29/09/2026
En Brihuega hay una parte de la vida cultural y social que no siempre aparece en programas, carteles o fotografías oficiales, pero que resulta imprescindible: la labor constante de sus mujeres y, especialmente, de la asociación que las reúne, siempre dispuesta a colaborar cuando el municipio lo necesita.
Su presencia se deja sentir en fiestas, exposiciones, actos culturales, encuentros vecinales, jornadas tradicionales y propuestas solidarias. Allí donde hace falta organizar, preparar, atender, decorar, acompañar o simplemente echar una mano, ellas suelen estar. Trabajan con discreción, sin buscar protagonismo, pero su esfuerzo sostiene buena parte de la vida colectiva de Brihuega.
La Asociación de Mujeres es, ante todo, un espacio de participación. En ella se comparten ideas, se fortalecen relaciones y se impulsan iniciativas que ayudan a conservar las costumbres y, al mismo tiempo, a mirar hacia el futuro. Su actividad recuerda que la cultura también está en la colaboración desinteresada, en la transmisión de conocimientos y en el compromiso con la comunidad.
Muchas de sus integrantes han conocido una Brihuega distinta, marcada por el campo, los negocios familiares, las tareas domésticas y una vida comunitaria intensa. De madres y abuelas heredaron recetas, canciones, historias, oficios y formas de celebrar que hoy forman parte de la memoria local. Otras han abierto nuevos caminos mediante iniciativas culturales y sociales.
Esa continuidad entre pasado y presente es uno de sus grandes valores. Conservan recuerdos, pero participan plenamente en la actualidad, colaborando con el Ayuntamiento y otras entidades. Su trabajo cobra especial importancia en un municipio que necesita reforzar la participación vecinal y mantener vivos sus lazos sociales.
La mujer de Brihuega está también en el comercio, la escuela, el centro de salud, el campo, los pequeños negocios y los hogares; en quienes regresan tras estudiar o trabajar fuera y en quienes llegaron de otros lugares y ya forman parte de la comunidad.
Reconocer su papel no es hacer elogios fáciles, sino admitir una realidad: sin su colaboración, muchas actividades culturales y sociales serían más difíciles de organizar y tendrían menos participación. Brihuega posee un patrimonio histórico y cultural conocido, pero también otro menos visible: el de sus mujeres organizadas, activas y comprometidas con el pueblo.