ARCHILLA EL PUEBLO QUE NACIÓ JUNTO AL TAJUÑA

Plataforma Brihuega 22/05/2026
Situado en el Valle del río Tajuña, a 12 km de Brihuega, Archilla bien merece su conocimiento, tanto desde el punto de vista de su historia como de sus monumentos y muy especialmente, de su paisaje.
Rodeado de frondosas choperas, húmedas praderas, huertos y cuestas cubiertas de tomillar y olivares, asienta el pueblo de Archilla, en la orilla del río Tajuña, y en la parte más baja de su valle medio. Las altas mesetas de la Alcarria se ciernen sobre los netos límites de los cerros que forman el valle, exuberante de vegetación y arroyos, contrapunto de la seca meseta.
Siglo XI y Alfonso VI
Tras la reconquista de esta zona septentrional de la Alcarria, en el siglo XI, por Alfonso VI, en 1085, el lugar de Archilla quedó incluido en la jurisdicción del alfoz o Común de la Tierra de Guadalajara. En 1184, el Concejo de esta última villa entrega Archilla, como remate de antiguo pleito, a don Gonzalo, médico, que se hizo dueño de gran parte del curso del Tajuña (Archilla, Balconete, Romancos y aun los Yélamos).
El año 1186, este magnate lo donó a la Orden de Santiago. A su vez, la orden militar referida, en 1214, entregó el lugar de Archilla al arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada, quien poco después se lo entregó al Cabildo toledano, aun quedando él con ciertas preeminencias y derechos. En 1233 se le concedió a Archilla la prerrogativa de usar el Fuero de Brihuega.
Durante los siglos de la Baja Edad Media siguió estando incluida este pueblo en el señorío alcarreño de los arzobispos toledanos. En la segunda mitad del siglo XVI, Felipe II obtuvo del Papa el poder suficiente para enajenar bienes pertenecientes a la Iglesia, órdenes militares o religiosas, y así hizo con Archilla, a la que dio privilegio de villazgo, y vendió a don Juan Hurtado en 1578.
Era este rico caballero, un famoso abogado de Guadalajara, regidor de dicha ciudad, y casado con doña Juana de Cartagena y Balmaseda. Su hija, doña Juana Hurtado, casó con don Luis Antonio de Alarcón. A finales del siglo XVI, el señorío de Archilla pasó a la noble familia alcarreña de los Dávalos. Su primer poseedor en esta rama fue don Hernando Dávalos, constructor de magnífico palacio en la plaza del mismo nombre de Guadalajara. En poder de esta familia se mantuvo en el pueblo hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.
El monumento más importante es la iglesia parroquial, pero también existen algunas casonas señoriales, y muchas construcciones de arquitectura popular alcarreña muy bonitas. La mencionada iglesia parroquial está dedicada a la Asunción de María, y en su origen fue construcción románica, quizás levantada por iniciativa de su señor el arzobispo don Rodrigo.
Pero las modificaciones y arreglos posteriores la han bastardeado totalmente, mostrando hoy de interesante solamente su gran espadaña triangular con arcos para las campanas, y en el interior aparece, en su única nave, unas cubiertas de arcos entrelazados, de tradición gótica, aunque hechos ya en el siglo XVI. Hay sendas casonas antiguas, con escudos heráldicos. Son las de los Bedoya y los Medrano. Muy bonita también la calle de la Fuente, junto al río.