Plataforma Brihuega 28/04/2026

 

Hay obras que nacen para inaugurarse cuando les toca y otras que nacen para convertirse en tema de conversación eterna; el Pabellón Polivalente de Brihuega eligió claramente la segunda opción.

 

Mientras pasaban los calendarios de 2022, 2023, 2024 y 2025, el edificio fantasma junto a la piscina ha perfeccionado un arte muy particular: estar casi, pero no del todo.

 

Todo empezó con una partitura prometedora: contrato firmado en diciembre de 2022 por 444.645,74 euros, con 200.000 euros aportados por la Diputación Provincial y foto solemne en la capilla gótica.

 

Después llegó la parte menos épica: obras que avanzan a trompicones, modificación del proyecto, silencio administrativo como banda sonora y, finalmente, resolución del contrato en 2025, con dictamen formal incluido y una mercantil que se baja del escenario antes de terminar la función.

Lo que no llegó fue el dato clave para cualquier vecino con calculadora: cuánto se pagó realmente por aquella primera fase antes de cortar la relación contractual.

 

Y aquí entra la ecuación imposible. Hoy el Ayuntamiento licita de nuevo, las obras para terminar el pabellón por un presupuesto base de 354.030,20 euros, IVA incluido, casi la misma cantidad que la licitación inicial, mediante procedimiento urgente, con criterios que premian la baja económica, la reducción de plazos y la ampliación de la garantía. Total de las dos licitaciones 800.000 euros, a la espera de la adjudicación final de esta segunda licitación.

 

Sabemos con precisión quirúrgica lo que se quiere gastar a partir de ahora, pero seguimos sin conocer lo que ya se ha pagado. Así, el coste final de este multiusos comarcal seguirá siendo, de momento, un misterio.

 

La versión oficial habla de “complicaciones ajenas al consistorio”; la vecinal, de una obra que roza ya los cuatro años desde que empezó a venderse políticamente y que ha tenido más giros de guion que muchas series de televisión.

 

Entre ambas versiones queda una certeza: sin transparencia sobre lo ejecutado y abonado, Brihuega no podrá saber cuánto ha costado realmente convertir un simple pabellón en su particular Escorial alcarreño.

 

Y, sin embargo, ahora toca permitirse cierto optimismo. Si esta nueva licitación llega a buen puerto —como cabe esperar—, el edificio fantasma junto a la piscina dejará por fin de ser una instalación de arte contemporáneo titulada “La espera perpetua” para convertirse en lo que siempre debió ser: un espacio vivo para exposiciones, comidas populares, reuniones de asociaciones, ferias y celebraciones sin depender del cielo.

 

Que el pabellón multiusos pase a ser escenario de la vida colectiva de Brihuega sería, ahora sí, una buena noticia. Para saber lo que nos ha costado realmente, quizá aún tengamos que esperar a las memorias de la obra… o a la voluntad de quienes tienen el deber de explicarlo.

NUEVA OPORTUNIDAD PARA EL PABELLÓN POLIVALENTE: BRIHUEGA MIRA POR FIN HACIA SU FINALIZACIÓN 

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