Brihuega y las ruinas de Ferreñuela

Plataforma Brihuega 15/07/2026

 

En un valle silencioso de la Alcarria, sobre la margen izquierda del Tajuña y frente al paraje de Palazuelos, permanecen las ruinas de la iglesia de Ferreñuela, antiguo despoblado del término de Brihuega conocido también como Roñuela. Aislada entre quejigares y carrascas, su silueta recuerda la fragilidad de un patrimonio rural que desaparece cuando faltan cuidado y vigilancia.

 

Ferreñuela aparece citada en 1230 como aldea de Brihuega. En 1242 figuraba entre las aldeas sometidas al fuero briocense. Su población, dedicada a la agricultura y la ganadería, debió de reducirse de forma drástica durante la crisis demográfica del siglo XIV. En 1386 los documentos ya se referían al lugar como despoblado.

 

La iglesia es el principal resto visible de aquella pequeña comunidad. Fue construida en mampostería, con una sola nave, presbiterio más estrecho y ábside semicircular orientado hacia levante.

 

A comienzos del siglo XX, Juan Catalina García López todavía pudo describir tres estrechas ventanas de medio punto, parte de la bóveda de la cabecera, una espadaña y restos de la pila bautismal. El elemento más destacado era, y continúa siendo, el gran arco triunfal apuntado que comunicaba la nave con la capilla mayor, formado por sillares de arenisca bien trabajados.

 

El paso del tiempo ha sido implacable. La espadaña ha desaparecido, el ábside ha perdido buena parte de su fábrica y también se han retirado piedras de calidad. El edificio fue reutilizado como refugio para el ganado, una adaptación que alteró su aspecto, aunque no borró su origen religioso ni la sobriedad de su arquitectura medieval.

 

Alrededor apenas quedan huellas reconocibles de las viviendas. El bosque, los aluviones de la ladera y el abandono han ido cubriendo el espacio que ocupó la aldea. Sin embargo, la ruina mantiene una poderosa presencia en el paisaje. Su arco abierto parece enmarcar no solo el valle, sino también la memoria de quienes vivieron y trabajaron en este rincón de la Alcarria.

 

Ferreñuela posee, además, una historia mucho más antigua: en sus cercanías se han localizado materiales de sílex del Paleolítico medio, prueba de que el valle fue frecuentado por grupos humanos miles de años antes del nacimiento de la aldea medieval.

 

La iglesia de Roñuela representa así la última página visible de una ocupación prolongada. Su conservación merece atención, porque proteger estas ruinas no significa únicamente salvar unos muros: supone mantener vivo un fragmento esencial del paisaje histórico de Brihuega.

BRIHUEGA Y LAS RUINAS SILENCIOSAS Y OLVIDADAS DE FERREÑUELA

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